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Almacenar el CO2 y reciclarlo

Se capturará de la atmósfera y se enterrará en Burgos para generar energía. Una tonelada de CO2 en la superficie ocupa 509 m3 y equivale a 14.000 km de un coche o a 20 viajes de ida y vuelta en avión de Madrid a Barcelona. Enterrada a partir de los 1100 metros, la tonelada de CO2 pasa a ocupar solo 1,39 m3.
Almacenar el dióxido de carbono (CO2) bajo tierra y atenuar así el calentamiento es casi una realidad. La primera planta de investigación sobre almacenamiento subterráneo en Hontomín (Burgos) es uno de los seis proyectos europeos que buscan confirmar la viabilidad de generar electricidad con carbón limpio (capturando y almacenando CO2) y combatir el cambio climático. Para ello, el CO2 capturado en una planta piloto en Compostilla (León) será inyectado bajo tierra en Hontomín, en donde las tareas de investigación sobre el terreno avanzan a buen ritmo y cuya obra total estará concluida a finales de este año. El lugar elegido en Burgos es un subsuelo con aguas salobres (aguas que no se usan para abastecimiento) en la cuenca del Duero. El CO2 se inyectará en una formación de rocas calizas para ser almacenado a unos 1.400 metros de profundidad. El gas, sometido a presión, deberá alojarse en los poros de la roca caliza que, empapada de agua salobre, actuará como una esponja en la que el CO2 se disolverá y reaccionará con los minerales de la piedra para formar nuevas mineralizaciones y quedar allí confinado. Por encima, una capa geológica no porosa ni permeable garantizará el sellado, evitando que el CO2 salga a la superficie. Fuente

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